AL RESCATE DE QUIENES
LO NECESITAN

del periódico La Nación, Costa Rica

Es una mañana de domingo y no se ven autos pasa por la calle, solo de vez en cuando un taxi hace una pequeña ronda buscando pasajeros. Las aceras están vacías, sin embargo uno que otro rostro se asoma timidamente por la rendija de una ventana que está celosamente resguardada con verjas de hierro. Aunque el sol comienza a calentar y lo desértico del lugar hace que el silencio pueda escucharse, debajo de las cajas de cartones desarmadas el frío se mantiene. El ellas yacen niños, jóvenes y adultos que viven y duermen en la Zona Roja de la capital, San José, Costa Rica.

"Hey, ahí vienen los hermanos", grita de pronto un hombre adulto, quien ya ha salido de su refugio para brindar la bienvenida. Un apretón de manos y un fuerte abrazo son los gestos que intercambian cuando ven llegar a sus visitantes. Y es que todos los domingos desde una nueva mañana este grupo de jóvenes procedentes de la casa de formación de los Misioneros Trinitarios, se dedican a compartir con aquellas personas que por lo general son presas fáciles de la droga, licor o prostitución.

La idea originalmente empezó hace más de un año con una misa de acción de gracias para Semana Santa, con el propósito de mostrar el vía crucis a quienes tienen pocas opciones de tener un acercamiento con la Iglesia", explicó el religioso Edgar Solano. Poco a poco el proyecto se fue consolidando y hoy en día todos los domingos a medio día se efectúa la misa dominical en las instalaciones del Oratorio Don Bosco. "Por lo general, son personas tachadas y relegadas por la sociedad, aún cuando lo que necesitan es una mano amiga que les ayude a salir de donde están".

El Hermano Edgar reconoce que al principio las personas llegan a la misa solo en busca del emparedado y el fresco, pero conforme pasa el tiempo solicitan ayuda para recuperarse de su vicio. Para ello, los voluntarios hacen contactos con instituciones de rehabilitación tanto públicas como privadas para alojar a quienes están anuentes a aceptar la ayuda. Hasta el momento han recluido voluntariamente 45 personas, no obstante, el índice de deserción es grande y en la actualidad quedan en los centros 15 personas que desean recibir tratamiento para superarse en la vida y tener un trabajo que les dé el sustento diario. La idea es que el proyecto sea un vehículo que pueda conducirlos a los lugares idóneos para sobrellevar su problema, cualquiera que éste fuera.

Con este propósito el mismo Oratorio ha designado una tabuladora social dispuesta a tomar los datos de aquellos que asisten a la misa. Con ello se tiene un control sobre las necesidades y el tipo de servicio que se les puede brindar. Para el Hermano Edgar, la misión de la Iglesia Católica es dedicarse a rescatar a las ovejas perdidas y aunque ese norte se ha dejado de lado durante mucho tiempo, no es sino hasta este memento que se pretende reactivar y extender a otras comunidades. Además del refrigerio se les ayuda en algunas ocasiones con la ropa y el aseo personal como lo que es el corte de pelo que muchos solicitan cuando ven a los visitantes dominicales.

Haga clic aquí
para pasar de página.